La crisis del periodismo y la crisis de la democracia

DOMINGO CARRUÉBANO

El periodismo está viviendo, en estos momentos, una de las mayores crisis de modelo en su historia. Esta situación viene afectando, sobre todo, a los medios tradicionales, que han ido perdiendo su puesto en la sociedad, cediéndolo de esta manera a las nuevas tecnologías y a la innovación que, actualmente, está sufriendo dicho oficio. Precisamente por este hecho, el término ‘crisis’ debería ser entendido como un cambio, y no como una decadencia. Si bien es cierto que los datos ofrecidos en los informes de cuentas de empresas como el grupo Prisa o Unidad Editorial reflejan un descenso de ventas de prensa en papel, (que a la vez implica una caída de ingresos abrumadora), en estos años hemos asistido también al nacimiento de nuevas fórmulas en la red. Sobre esta ‘decadencia’ del periodismo hemos hablado con Marcos Mosquera, jefe de redacción de La Opinión; Carlos Miranda, periodista de La Opinión y Andrea Pérez Presedo, periodista de La Voz de Galicia.

En nuestra sociedad, el periodismo actúa como “cuarto poder”, y son necesarias para la democracia su libertad e independencia. Así lo acredita la Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 19: “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Se entiende, por lo tanto, su especial papel en el funcionamiento democrático de la sociedad.

Justamente por este papel prominente, la crisis en que se encuentra sumido el periodismo se deja entrever más allá de los diarios y cabeceras. Como ya se ha explicado en otras ocasiones, la actual situación del periodismo se remonta a finales de los años 90, con la irrupción de los principales medios escritos en la red. Sin embargo, la democratización de internet no trajo el esperado refuerzo económico, sino que supuso el principio de una crisis de modelo que aún no ha sido resuelta: los medios online cuentan con enormes cifras de difusión, pero nadie paga por leerlos. Esta situación ha conllevado una mayor precarización del empleo en la profesión, problemática fomentada también por la crisis económica de 2008. El resultado no ha sido otro que despidos, salarios más bajos y jornadas laborales más extensas, factores que provocan un decrecimiento en la calidad de la información ofrecida a la sociedad. Además, la inseguridad laboral choca de frente con los principios de independencia antes señalados, porque incita a la autocensura, como relata Carlos Miranda: “muchos no se atreven a mostrar toda la verdad por miedo a perder su trabajo”.

Por supuesto, la especial vinculación que existe entre periodismo y democracia ha derivado en que la crisis del primero se vea reflejada en la vida política diaria. Sin embargo, estas crisis deben volver a ser entendidas como un cambio y no una decadencia. Este paradigma se vería reflejado en tres ejemplos. En España, el 15M pasó a la historia por gestar la ruptura del bipartidismo establecido en nuestro país con la democracia, motivada por el nacimiento de nuevas fuerzas políticas que germinaron sobre el descontento popular. Más allá de nuestras fronteras destaca el caso de los EEUU: en 2016 Trump accede al poder contra todo pronóstico, utilizando un lenguaje poco común en la política americana y poniendo en duda de forma reiterada la credibilidad de la prensa.  Este ejemplo ha tenido ecos en Europa, donde las fuerzas de ultraderecha han obligado a reconfigurar el panorama político europeo. Todos estos cambios se han desarrollado en un contexto de crisis periodística, en la que el término posverdad suena cada vez más fuerte. Y posverdad, en palabras de Marcos Mosquera, significa “mentira”.

Sin embargo, y como ya se sugirió, esta crisis no supone el fin del periodismo, sino que obliga a su reconstrucción y renovación. Y hay ejemplos de ello en España. En 2012 nacía ElDiario.es, periódico exclusivamente online que se financia a partir de sus socios. Andrea Pérez defiende la fórmula de El Diario apuntando que “hace periodismo que no depende del poder”. Este medio ha logrado cerrar el 2016 con un balance positivo y un aumento de sueldo para sus empleados. Mosquera, sin embargo, no cree que la fórmula de El Diario sea aplicable más allá de diarios nacionales: “tiene 27.000 socios pero cubre información de un territorio de 50 millones de personas. Si tratase información local sería inviable porque apenas tendría suscriptores.”

Aunque El Diario haya encontrado una fórmula viable, la crisis (es decir, el cambio) sigue en marcha: quizá sea este un buen momento para darnos cuenta de que la democracia y el periodismo son un binomio indisoluble, y que la salud de uno depende del otro. Y, como dice Carlos Miranda, “la información hay que pagarla”.

BIBLIOGRAFÍA

http://www.un.org/es/universal-declaration-human-rights/

(2017, 18 de mayo). Un medio libre y rentable: las cuentas de eldiario.es en 2016. ElDiario.es.  Recuperado de:   https://www.eldiario.es/escolar/medio-libre-solvente-cuentas-eldiarioes_6_645045495.html

(2017, 27 de noviembre). Donald Trump acusa a la CNN de ser una fábrica de noticias falsas.  Cadena Ser. Recuperado de: http://cadenaser.com/ser/2017/11/26/internacional/1511691698_908568.ht

(2016). Informe anual de la profesión periodística. EFE. Recuperado de:  httpml://www.apmadrid.es/wp-content/uploads/2017/10/Informe_anual_profesion_APM_2016_baja_7mg.pdf

7 comentarios en “La crisis del periodismo y la crisis de la democracia

  1. Buceando polo internet atopei un artigo que me chamou a atención, baixo o nome de “Causas da crise do xornalismo segundo os periodistas” podemos ler en grande un titular: A autocrítica dos xornalistas: o amarelismo é o principal problema do sector”. Quere dicir que para os xornalistas non existe outro tipo de crise e que a maior preocupación da súa profesión é o sensacionalismo? https://prnoticias.com/periodismo/periodismo-pr/20159376-periodismo-autocritica-amarillismo. É necesario presentar os feitos e as novas de xeito que produzan sensación, emoción ou impresión? Actualmente con numerosos programas televisisvos estase dando aínda máis importancia a asuntos de escasa trascendencia. A prensa sensacionalista falsea a información, resalta o morbo, incentiva a violencia e banaliza a vida social.

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    1. El sensacionalismo es uno de los grandes problemas del periodismo, pero no es el único, principalmente eso es lo que tratamos de denunciar con este proyecto sobre el periodismo y la precariedad laboral. En este texto se trata de expresar el gran problema que está viviendo actualmente esta profesión, sumida en una crisis de la que le será muy complicado salir. Las redes sociales han tomado el mando de la situación, dejando entrever una gran falta de rigor. Todo vale, todos somos periodistas y todos sabemos de todo.

      En este artículo que has propuesto se deja ver precisamente esto, que el sensacionalismo no es la única causa. Durante las reuniones con los círculos siempre se ha querido dejar claro que la crisis de modelo que vive actualmente la prensa no solo afecta a los periodistas, si no también a la sociedad, que se verá afectada por esta falta de rigor y, posteriormente, de la libertad de opinión y expresión que, a fin de cuentas, se nos debe permitir por derecho propio.

      La democracia va ligada al periodismo como si fuesen una pareja completamente inseparable, pues uno se complementa con el otro. Gracias al periodismo, la democracia ha conseguido asentarse en nuestra sociedad; lo mismo ocurre con la democracia hacia el periodismo, que le ha permitido que se difunda gracias a la ya mencionada libertad de prensa y de expresión de la que gozamos en nuestro país, aunque en ocasiones sea ‘a medias’. Y digo a medias porque la publicidad afecta enormemente a este sector. La escasez de venta de los ejemplares obliga a que las empresas periodísticas tengan que hacer frente a gastos que, sin esta publicidad, no serían capaces de asumir. Y, ¿sería normal ir en contra de aquel que les paga? Por supuesto que no. Precisamente por eso, a veces la información que se lee en los medios de comunicación está, en cierta manera, sesgada, para no perjudicar a una determinada imagen. No mienten, pero tampoco dicen toda la verdad. Y si lo hacen, siempre será con el objetivo de hacer que, a ojos de los lectores, se beneficie una determinada imagen. En este artículo se analiza la publicidad en la prensa, http://papeldeperiodico.com/2014/07/como-funciona-el-mundo-10-publicidad-medios-comunicacion/ , intentando generar un debate: ¿la prensa le da prioridad a las noticias o a la publicidad? Y lo que hace preguntarse: ¿es ético que hagan esto?

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  2. Grazas polas túas palabras. Eu penso coma vós. Aínda que estamos comezando temos que pensar no noso futuro e no que queremos. Hai que loitar por un bo xornalismo.
    Con respecto ao tema da democracia quería invitarte a visitar o noso apartado do blog https://observatoriodecomunicacion.wordpress.com/category/s3d-culturas-e-medios-alternativos/ xa que aí podes leer as testemuñas de pequenos medios (alternativos) aos que esta “democracia” na que vivimos actualmente, non lles permite vivir como eles quixeran.
    E no tema da publicidade… desde logo que está móvese polos seus propios intereses e isto deberíamos erradicalo. Un xornalismo sen publicidade sería un xornalismo moito mellor. Este artigo fala deste tema, adxúntolo por aquí http://lareplica.es/no-periodismo-comprado-la-publicidad/.

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    1. No sé si la publicidad debería erradicarse o si, más bien, deberíamos ser los propios lectores los que entendiesen como deberíamos tratar al periodismo. No pagando por nuestras noticias, esto es lo que fomentamos, que los medios tengan que apoyarse económicamente en la publicidad, aunque esto no sea del todo favorecedor a la hora de presentar la información. Puede ser que esté sesgada, o escrita de manera afín a lo que se defiende dentro de esta publicidad. Y eso no es bueno, no solo para el periodismo o para el propio profesional, si no tampoco lo es para la sociedad. A fin de cuentas, somos nosotros los que vamos a disfrutar de lo que los periodistas crean, pero queremos hacerlo de manera gratuita, porque nos interesa económicamente sin entender que, quizás, estamos olvidando que el periodismo es una de las cosas más importantes para favorecer la libertad de expresión y la pluralidad a la que la democracia persigue. Precisamente de eso hemos hablado mucho en nuestro círculo.
      Lo que, al menos en nuestra opinión, favorecería a nuestro futuro como periodistas, sería el hecho de que pagásemos por la información que recibimos, porque así nos aseguraríamos del correcto funcionamiento del periodismo en un futuro más o menos cercano, en el que nosotros tengamos que acceder al mercado laboral. En este artículo de foromarketing se habla precisamente de esta situación y del futuro de este oficio: https://www.foromarketing.com/el-futuro-de-la-prensa-escrita/. Lo considero bastante bueno, creo que resume de manera correcta y que sintetiza todo lo que hemos estado haciendo a lo largo de todo este tiempo.

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